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viernes, 17 de octubre de 2008

Lucran con jóvenes en Colombia para sacrificarlos como “trofeos de guerra”

La jornada On line: http://www.jornada.unam.mx 17/10/2008


■ Los reclutan en zonas pobres, les ofrecen trabajo, los asesinan y luego son “bajas”

■ Denuncian ONG que el ejército premia con dinero a soldados y oficiales “que dan resultados”


Jorge Enrique Botero (Corresponsal)


Bogotá, 16 de octubre. Son las 11 de la mañana pero parece de noche. Enormes nubes de un gris plomizo y fúnebre se han posado sobre Soacha, dando al paisaje urbano un tono muy acorde con los sentimientos que cunden entre sus habitantes: la tristeza y el miedo.

Soacha, nombre indígena de la cultura chibcha que quiere decir varón del sol, tiene casi 400 mil habitantes y una larga historia de tragedias. Inundaciones bíblicas, deslizamientos de tierra que sepultan barrios completos, alcaldes corruptos que se roban su escaso presupuesto y violencia, mucha violencia.

Por estos días llora a sus jóvenes muertos. Decenas de muchachos que comenzaron a desaparecer a comienzos de este año y cuyos cadáveres han ido saliendo a la superficie tras permanecer meses enterrados en fosas comunes de lugares remotos. En la prensa colombiana se les conoce como “los desaparecidos de Soacha” y su historia promete ser uno de los más macabros sucesos de la violencia sin fin que sacude a Colombia desde hace décadas. “Si es que no la tapan a punta de amenazas y más muertes”, advierte el hermano de uno de los muchachos asesinados, único testigo de los hechos que accedió a hablar con La Jornada.

Camino a los hogares de algunas de las víctimas, ubicados en el barrio San Nicolás, se palpan el miedo y la desconfianza. Las miradas huidizas de los vecinos y su negativa a contestar cualquier pregunta se complementan con las puertas que se cierran al paso de los extraños y con una que otra advertencia pronunciada entre dientes:

–No pierda el tiempo, periodista. Aquí nadie le va a hablar de esos muchachos… esa vaina se quedó así.

“Esa vaina” comenzó a saberse en la primera semana de septiembre cuando la morgue de la ciudad de Ocaña, 610 kilómetros al nororiente de Bogotá, no pudo seguir guardando los cadáveres de jóvenes sin identificar que se amontonaban en sus bóvedas. El hecho llamó la atención de algunos periodistas locales lo cual hizo que se activaran las alarmas de un sistema gubernamental dedicado a establecer el paradero de personas desaparecidas.

Tras confirmar la identidad de Elkin Verano, Joaquín Castro y Julián Oviedo, todos menores de 20 años, sus familiares denunciaron que ellos habían salido meses atrás de sus casas atraídos por la promesa de un buen trabajo “en la costa” y nunca más había sabido de ellos. Agregaron que los cuerpos sin vida de sus seres queridos tenían impactos de bala de alto calibre y repitieron ante los medios las versiones que habían escuchado cuando fueron a recuperar los cadáveres: que las balas habían sido disparadas por soldados del ejército.

A lo largo de todo septiembre siguieron apareciendo cadáveres y con ellos se multiplicaron las denuncias de familias que exigían saber el paradero de sus hijos desaparecidos. Solamente de Soacha aparecieron 12 jóvenes muertos, pero la cifra de denuncias superó rápidamente los 50. Las fotografías de las madres desgarradas de dolor recibiendo los restos mortales de sus hijos se tomaron la primera plana de los medios y el ejército tuvo que pronunciarse.

Según su primera versión, se trataba de muchachos reclutados por las FARC muertos en combate. Sin embargo, días después se aclaró que los jóvenes no habían muerto en enfrentamientos con la guerrilla sino “con bandas emergentes de paramilitares que operan en las regiones de Ocaña, Acarí y Ábrego”.

El miércoles 24 de septiembre, la policía aseguró que un grupo de reclutadores pertenecientes a fuerzas paramilitares recorría zonas paupérrimas de las principales ciudades del país ofreciendo jugosos contratos a los jóvenes desocupados que deambulaban por las calles y los parques. La versión coincide con la del familiar de uno de los muertos.

“Mi hermano se mantenía por ahí, sin hacer nada. Tenía un parche de amigos que estaban en las mismas que él… Jugaban micro futbol todo el día y esperaban que les saliera cualquier trabajito. Un día me dijo: hermanito me voy, me salió camello en la costa, pagan bien y voy a conocer el mar. Al otro día se fue y nunca más supimos de él. Al principio pensamos que estaría ahorrando para poder llamar o que iba a llegar en cualquier momento, pero como al mes mi mamá comenzó a decir que le había pasado algo. Lloraba todo el día. Un día, de pura desesperada se fue para donde una señora que lee el tabaco y llegó muy triste. Decía que la señora le había confirmado sus presentimientos, que a mi hermano le había pasado algo muy malo”.

A comienzos de octubre, en medio del creciente escándalo por la sucesiva aparición de cadáveres de jóvenes que el ejército presentaba como “dados de baja en combate”, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, anunció una investigación a fondo de los sucesos y pidió a la fiscalía general que tomara cartas en el asunto.

El gobierno se empeña en cerrar el caso

Unos días después, el 7 de octubre, el propio presidente Álvaro Uribe se pronunció sobre los hechos y tras calificar a los jóvenes de delincuentes “que no estaban recogiendo café en una finca”, intentó poner punto final a la polémica asegurando que según el dictamen de la fiscalía general, “ellos fueron dados de baja en combate”.

Con lo que no contaba Uribe era con que ese mismo día el fiscal general, Mario Iguarán, lo desmintiera, afirmando que su despacho no tenía evidencia de la forma en que habían caído los jóvenes.

Tanto interés del ejército y del presidente Uribe por cerrar el caso despertó las alarmas de numerosas ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos, así como de organizaciones juveniles que olfatearon un tenebroso escenario detrás de las versiones oficiales. Según versiones de prensa aparecidas en los últimos días, las muertes de los muchachos estarían asociadas a un tétrico negocio mediante el cual los reclutadores llevan a los jóvenes a zonas de guerra, los dotan de armas cortas y luego entregan al ejército las coordenadas geográficas de su ubicación para que las tropas ataquen el lugar y los exhiban como “trofeos de guerra”.

La macabra operación funciona, según las ONG, gracias a la política interna de las fuerzas militares, que premia con recompensas y otros beneficios a los soldados y oficiales que muestren resultados en sus operaciones. Las bajas de miembros de grupos irregulares son denominadas “positivos” y estos “son el rasero para medir la efectividad en las zonas de orden público”.

A la denuncia sobre las motivaciones de lucro que habría detrás de las muertes de jóvenes se suman las noticias de medios locales según las cuales por lo menos 20 miembros de la fuerza pública fueron condenados la semana pasada por “falsos positivos” en los que perdieron la vida 15 campesinos de diversas regiones del país, presentados inicialmente como integrantes de grupos irregulares.

Mientras la fiscalía general sigue las investigaciones, en Soacha todavía reina la oscuridad. Muy pocos creen que se vaya a hacer justicia “mucho menos con las amenazas que nos han hecho llegar para que guardemos silencio. Yo le he dicho a mi mamá que sigamos buscando la verdad pero ella me responde que ya perdió un hijo y no quiere vernos muertos a los que quedamos”, dice el hermano de una de las víctimas, mi único testigo, no sin advertir, al terminar su frase, que no quiere ver su nombre publicado en la prensa.

jueves, 16 de octubre de 2008

LA LEY DE LA SELVA



12-10-2008

Fidel Castro

El comercio dentro de la sociedad y entre los países es el intercambio de bienes y servicios que producen los seres humanos. Los dueños de los medios de producción se apropian de las ganancias. Ellos dirigen, como clase, el estado capitalista y se ufanan de ser los impulsores del desarrollo y el bienestar social a través del mercado, al cual se rinde culto como dios infalible.

Dentro de cada país es la competencia entre los más fuertes y los más débiles, los de más vigor físico, los que se alimentan mejor, los que aprendieron a leer y escribir, los que fueron a las escuelas, los que acumulan más experiencia, más relaciones sociales, más recursos, y los que carecen de esas ventajas dentro de la sociedad.

Entre países, los que tienen mejor clima, más tierra cultivable, más agua, más recursos naturales en el espacio en que les tocó vivir cuando no existen más territorios que conquistar, los que dominan las tecnologías, los que poseen más desarrollo y manejan infinitos recursos mediáticos, y los que, por el contrario, no disfrutan ninguna de estas prerrogativas.Son las diferencias a veces abismales entre las que se califican como naciones ricas o pobres.

Es la ley de la selva.

Las diferencias entre las etnias no existen en cuanto se refiere a las facultades mentales del ser humano. Es algo más que probado científicamente. La sociedad actual no fue la forma natural en que evolucionó la vida humana; ha sido una creación del hombre ya mentalmente desarrollado, sin la cual no se puede concebir su propia existencia. Lo que se plantea es, por tanto, si el ser humano podrá sobrevivir al privilegio de poseer una inteligencia creadora.

El sistema capitalista desarrollado, cuyo máximo exponente es el país de naturaleza privilegiada adonde el hombre blanco europeo llevó sus ideas, sus sueños y sus ambiciones, se encuentra hoy en plena crisis. No es la habitual cada cierto número de años, ni siquiera la traumática de los años treinta, sino la peor de todas desde que el mundo siguió ese modelo de crecimiento y desarrollo.

La actual crisis del sistema capitalista desarrollado se produce cuando el imperio está próximo a cambiar de jefatura en las elecciones que tendrán lugar dentro de veinticinco días; era lo único que faltaba por ver.

Los candidatos de los dos partidos que deciden en esas elecciones, tratan de persuadir a los desconcertados votantes ―muchos de los cuales no se han preocupado nunca por votar― de que ellos, como aspirantes a la Presidencia, son capaces de garantizar el bienestar y el consumismo de lo que califican como un pueblo de capas medias, sin el menor propósito de verdaderos cambios en lo que consideran el más perfecto sistema económico que ha conocido el mundo; un mundo que, por supuesto, en la mentalidad de cada uno de ellos, es menos importante que la felicidad de trescientos y tantos millones de habitantes de una población que no llega al cinco por ciento de los habitantes del planeta. La suerte del otro noventa y cinco por ciento de los seres humanos, la guerra y la paz, la atmósfera respirable o no, dependerá en gran parte de las decisiones del jefe institucional del imperio, si es que ese cargo constitucional tiene o no poder real en la época de las armas nucleares y los escudos espaciales manejados por computadoras en circunstancias tales que los segundos son decisivos y los principios éticos tienen cada vez menos vigencia. No puede, sin embargo, ignorarse el papel más o menos nefasto que corresponde a un presidente de ese país.

En Estados Unidos existe un profundo racismo, y la mente de millones de blancos no se reconcilia con la idea de que una persona negra con la esposa y los niños ocupen la Casa Blanca, que se llama así: Blanca.

De puro milagro el candidato demócrata no ha sufrido la suerte de Martin Luther King, Malcolm X y otros, que albergaron sueños de igualdad y justicia en décadas recientes. Tiene además el hábito de mirar al adversario con serenidad y reírse de los aprietos dialécticos de un oponente que mira hacia el vacío.

Por otro lado, el candidato republicano, que cultiva su fama de hombre belicoso, fue uno de los peores alumnos de su curso en West Point. No sabía nada de Matemáticas, según confiesa, y es de suponer que mucho menos de las complicadas ciencias económicas. Sin duda, su adversario lo supera en inteligencia y serenidad.

Lo que más abunda en McCain son los años, y su salud no es en lo absoluto segura.

Menciono estos datos para señalar la eventual posibilidad ―si algo ocurriera con la salud del candidato republicano, si lo eligen― de que la señora del rifle e inexperta ex gobernadora de Alaska fuese Presidenta de Estados Unidos. Se observa que no sabe nada de nada.

Meditando sobre la deuda pública actual de Estados Unidos que el presidente Bush descarga sobre las nuevas generaciones en ese país ―diez mil doscientos sesenta y seis millones de millones―, se me ocurrió calcular el tiempo que tardaría un hombre para contar la deuda que aquél prácticamente ha duplicado en ocho años.

Suponiendo ocho horas de trabajo neto diario sin perder un segundo, al ritmo rápido de cien billetes de un dólar por minuto, 300 días de trabajo al año, un hombre tardaría setecientos diez mil millones de años para contar esa suma.

No encontré otra forma gráfica de imaginarme el volumen de esa suma de dinero que se menciona casi diariamente en estos días.

El gobierno de Estados Unidos, para evitar un pánico generalizado, declara que garantizará depósitos de ahorristas que no rebasen los 250 mil dólares; administrará bancos y cifras de dinero que Lenin, con ábacos, no habría imaginado contabilizar.

Podemos preguntarnos ahora qué aporte hará la administración Bush al socialismo. Pero no nos hagamos ilusiones. Cuando el funcionamiento de los bancos se normalice, los imperialistas se las devolverán a las empresas privadas, como hizo algún que otro país en este hemisferio. El pueblo paga siempre las cuentas.

El capitalismo tiende a reproducirse en cualquier sistema social, porque parte del egoísmo y los instintos del hombre.

A la sociedad humana no le queda otra alternativa que superar esa contradicción, porque de otra forma no podría sobrevivir.

En este momento, el mar de dinero que les lanzan a las finanzas mundiales los bancos centrales de los países capitalistas desarrollados está golpeando fuertemente a las bolsas de los países que tratan de superar el subdesarrollo económico y acuden a esas instituciones. Cuba no posee bolsa de valores. Sin duda surgirán formas de financiamiento más racionales, más socialistas.

La crisis actual y las brutales medidas del gobierno de Estados Unidos para salvarse traerán más inflación, más devaluación de las monedas nacionales, más pérdidas dolorosas de los mercados, menores precios para las mercancías de exportación, más intercambio desigual. Pero traerán también a los pueblos más conocimiento de la verdad, más conciencia, más rebeldía y más revoluciones.

Veremos ahora cómo se desarrolla la crisis y qué ocurre en Estados Unidos dentro de veinticinco días.

miércoles, 15 de octubre de 2008

VINCULACIÓN FARC-EP CON CARTELES DE LA DROGA EN MÉXICO: ESTRATEGIA PARA FUTURA REPRESIÓN.

Por Nael Ramírez Domínguez
Militante de JPS-Oaxaca.




Ayer en bastos medios de comunicación masiva se exponía las declaraciones del Viceministro de Defensa colombiano Sergio Jaramillo, el cual sostenía que las FARC-EP son los abastecedores de drogas de los cárteles de narcotráfico en México, estas declaraciones de que la guerrilla colombiana son “terroristas”, “narcotraficantes”, son comunes en toda la verborrea del gobierno colombiano con el claro objetivo de legitimar sus acciones autoritarias y como telón para encubrir los asesinatos de lideres sindicales y militantes de izquierda en Colombia, pero estas declaraciones en México, país que pasa por una seria crisis de criminalidad emanada del narcotráfico y que tiene como causa sustancial el empobrecimiento extremo como resultado de las políticas neoliberales, vienen a tratar de legitimar las acciones de represión y encarcelamiento hacia aquellos hombres y/o organizaciones que se solidarizan con la lucha del pueblo colombiano, con esa lucha por la liberación nacional y por la construcción del socialismo.

Así, en México, en voces del Presidente Felipe Calderón se ha dicho que hay una guerra sin cuartel contra el crimen organizado, contra los “enemigos de México”; pero bastaría pensar, ¿a que le llaman crimen organizado?, ¿quienes son los enemigos de México?, ¿serán los narcotraficantes y secuestradores?, ¿serán aquellos que maniobraron para hacerse de dinero mediante el FOBAPROA?, ¿serán los políticos neoliberales que obedecen a intereses ajenos a los de la nación mexicana?, o ¿serán campesinos, obreros, estudiantes que se ven forzados a tapar carreteras, obstruir entradas a edificios públicos todo por la sordera del gobierno hacia los reclamos populares?, o ¿serán todos los grupos organizados que luchan por cambiar el status quo?, amenaza clara para aquellos privilegiados del actual régimen.

Esa categorización de “crimen organizado” y de “enemigos de México” claramente responde a los intereses de quién los vocifera, en las voces de un gobierno reaccionario como el actual, esa categorización es muy peligrosa ya que es utilizada como arma de represión contra los disidentes al sistema, tal como “terrorismo internacional” significa en boca de George Bush eliminar gobiernos que a sus intereses convenga.

En México cada día más nos acercamos hacia un Estado fascistoide, en el cual la amplia gama de grupos organizados, desde aquellos que secuestran por dinero, aquellos que comercializan drogas, aquellos que luchan por mayor presupuesto a la educación, aquellos que piden trabajo y mejor salario se ven como grupos similares si no se apegan al “Estado de Derecho”, tan evocado por el gobierno y tan poco respetado por ellos mismos.

Entonces, con un discurso gubernamental no específico, con inculpación de hechos a referentes vagos, con proclamas ambiguos, lo que hace el gobierno neoliberal panista es tejer el telón poco a poco, telón que utilizará para encubrir sus acciones de represión y eliminación de sus verdaderos enemigos, sus enemigos de clase, aquellos que no intoxican a jóvenes sino a aquellos que los hacen entender la realidad para cambiarlo.

En ese sentido, la declaración del Viceministro de Defensa colombiano en México viene a reforzar la estrategia del gobierno federal, el dar sustento a posibles involucramientos con el narcotráfico a aquellos mexicanos que se solidarizan con las luchas de emancipación de los pueblos, y en especial del pueblo colombiano, así mismo esa declaración busca minar la simpatía de los mexicanos hacia la justa lucha guerrillera colombiana, busca por todos lados desacreditar a las FARC-EP ante la comunidad internacional, busca que el pueblo mexicano vea con malos ojos la insurrección de un pueblo hermano, el pueblo colombiano.

La estrategia de relacionar a las FARC-EP con los cárteles de la droga en México no hacen más que dar pie a la búsqueda de personas relacionadas ideológicamente y solidariamente con el grupo insurgente colombiano para así intimidarlos y posiblemente inculparlos de delincuencia organizada, la estrategia política no es otra, es acabar a como de lugar la simpatía por la lucha revolucionaria.

domingo, 12 de octubre de 2008

CHE


Che
Julio Cortázar
Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca pero
no importaba.

Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.