¿Quienes somos?

lunes, 24 de noviembre de 2008

EL G 20, EL G 21 Y EL G 192


2008-11-23
Reflexiones del compañero Fidel.


Como si no existiesen suficientes causas para enloquecer, la proliferación de siglas con motivo de la crisis se multiplica de tal modo, que nadie acaba de entenderlas. La primera fue la del G‑20, grupo selecto que en Washington pretendió representar a todos; la segunda, el grupo también selecto de APEC que se reunió en Lima; ahí estaban presentes el país más rico, Estados Unidos, en el número uno, con un PIB per cápita de 45 mil dólares por año, y el que ocupa alrededor del número 100, la República Popular China, con 2 483, el mayor inversor en Bonos del Tesoro de aquel país.

El G‑192 es como el presidente Leonel Fernández, de la República Dominicana, que no está en ninguno de los dos, denomina a tal grupo, aludiendo a la cifra de miembros de las Naciones Unidas en una conferencia económica con la participación de Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de esa ciencia.

George Soros, gran magnate de origen húngaro y ciudadano norteamericano inmensamente rico, escuchaba entre otras importantes personalidades.

Es tarea de ajedrecistas desentrañar los argumentos de tan diversos intereses nacionales y empresariales de los grupos G‑20 y G‑21.

Lo real es que, si un país del Tercer Mundo suscribe a la vez acuerdos de libre comercio con ocho o diez países desarrollados o emergentes, entre los cuales algunos se caracterizan por ser productores tradicionales de mercancías abundantes y atractivas a bajo costo o productos industriales sofisticados, como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur, etcétera, la naciente industria de un país en desarrollo tendrá que competir con los sofisticados productos que salen de la industria de los más desarrollados o de las manos laboriosas de sus poderosos socios, uno de los cuales maneja a su antojo las finanzas mundiales. Les correspondería sólo el papel de productores de materias primas baratas requeridas de grandes inversiones que serán en todo caso propiedad extranjera con plenas garantías contra veleidades nacionalizadoras. No les quedaría más que las manos extendidas esperando el piadoso apoyo al desarrollo, y una eterna deuda a pagar con el sudor de sus hijos. ¿No es acaso lo mismo que ha ocurrido hasta hoy?

Por ello no vacilo en solidarizarme con la posición de Chávez, cuando afirma que no está de acuerdo con la receta de Lima. Sobran razones. Observemos el desarrollo de los acontecimientos, exigiendo derechos sin ponernos de rodillas.



Fidel Castro Ruz
Noviembre 23 de 2008
7 y 30 p.m.
________
Tomado de Cubadebate.cu

lunes, 17 de noviembre de 2008

LA REUNIÓN DE WASHINGTON

Reflexiones de Fidel Castro.

Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde? Hacia elcapitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.

También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.


Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.


Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del usoposible y probable de armas de exterminio masivo.


Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe,África, Asia y Oceanía.


Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuotaestablecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!


Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.


No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humanademuestra otra cosa.


Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.



Fidel Castro Ruz
Noviembre 14 de 2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

CONVOCATORIA


A LA CUMBRE LATINOAMERICANA DE MOVIMIENTOS SOCIALES Y GOBIERNOS PROGRESISTAS EN LUCHA CONTRA EL NEOLIBERALISMO, EL IMPERIO Y POR LA LIBERACIÓN NACIONAL.


América Latina despertó, está de pie y marchando por senderos libertarios y justicieros después de décadas de sojuzgamiento y dominación imperialista.

Golpes de estado, dictaduras fascistas e intervenciones militares, que ahogaron en sangre y frustraron transitoriamente las esperanzas y sueños de pueblos enteros de nuestra patria grande, no pudieron detener la rueda de la historia , ni la inquebrantable y heroica voluntad de cambio de los explotados e idealistas de esta región del mundo.

Nuestra América con su diversidad étnica y cultural, está de fiesta y en pie de lucha, celebrando sus conquistas y construyendo un nuevo porvenir, pero también defendiendo con Determinación e intransigencia revolucionaria su derecho a la auto-determinación y a forjar una patria para todos.

La vieja clase política que medro al amparo de estados coloniales dependientes y subordinados a las oligarquías locales y al imperio, se resisten y niegan a aceptar esta nueva realidad, en la que el protagonista principal es el pueblo y las fuerzas progresistas

Estas fuerzas del inmovilismo y de la reacción viven atadas al pasado y no cejan en su empeño de revertir este proceso de insurgencia popular y desestabilizar a los gobiernos progresistas.

No aceptan que se esclarezca el pasado y se lleve ante la justicia a los responsables de crímenes de lesa humanidad y se fomente una cultura de respeto a los Derechos Humanos.

No conciben que se liquide la deuda externa y se rompan las amarras que nos atan al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial, lo que permite mejor libertad para el diseño de políticas económicas.

No toleran que los presupuestos gubernamentales se enfoquen prioritariamente hada los sectores más desvalidos de la población, pese a la deuda histórica que se tiene con ellos.

No admiten que se lleve la luz del saber a los que vieron en las tinieblas ni la salud de los enfermos, ni los alimentos de los hambrientos, ni tierra a los desposeídos.

No comparten los procesos de integración y Unidad Latinoamericana que desarrollan, pese a la identidad política, ideológica y cultural existentes entre los pueblos latinoamericanos a quieres hermana la historia, geografía, el lenguaje y los sueños.

No están de acuerdo en que se defiendan nuestras riquezas, patrimonio histórico y reivindiquemos nuestro ser e identidad nacional y Latinoamericana.

No aprueban que ahora sea el pueblo en pleno ejerció de su soberanía a través de la democracia participativa el que manda.

A eso se debe la actitud rabiosa, esquizofrénica y sediciosa de las fuerzas desplazadas de! gobierno que no se resigna a perder sus fueros y privilegios y en su desesperación recurren al sabotaje, al boicot, al separatismo, a la promoción y financiamiento de golpes de estado, al aliento de la invasión extranjera, a la calumnia y difamación, al linchamiento mediático y al crimen artero.

Pese a que las políticas implementadas, por los gobiernos democráticos y populares de América latina y los cambios realizados no han destruido el estado burgués, ni eliminado medularmente, la propiedad privada, ni cambiando substancialmente las relaciones económicas de poder, el nuevo escenario y las nuevas condiciones políticas y sociales resultan inaceptables para las fuerzas obscurantistas y retrogradas que ven en riesgo sus fueros, privilegios y hegemonía.

Sin embargo la energía y dinámica de! movimiento y la ola democrática, copular y progresista ha venido lentamente avanzando, profundizando y ampliando el proceso de cambio, dentro de los límites de la democracia y legalidad burguesa, en función de la correlación de fuerzas existentes, manteniendo en alto en la mayoría de los casos ideales libertarios, justicieros, revolucionarios y en algunos casos hasta socialistas.

Aun cuando los cambios realizados están todavía lejos de los objetivos históricos de la izquierda, como el de la eliminación de la explotación del hombre por el hombre y la redistribución de la riqueza en términos de mayor justicia y equidad, no podemos ni debemos negar o descalificar su importancia ni trascendencia para la lucha por una nueva sociedad y una vida nueva.

La hermana república de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Nicaragua. Paraguay y con reservas y dudas Chile, entre otros, así como algunos países del Caribe cuentan con gobiernos progresistas que han empezado el deslinde, distanciamiento e incluso ruptura respecto a las políticas neoliberales y al imperio, adoptando políticas nacionalistas y populares de defensa y rescate de los recursos y riquezas naturales y de reafirmación de su soberanía, planteándose algunos gobiernos de estos países lo que han denominado el socialismo del siglo XXI.

Estos logros y realizaciones históricas, no hubieran sido posible sin la lucha incansable y ejemplar de nuestros antepasados, de nuestros pueblos dignos y valientes, sin la entrega generosa e idea-o inmortal de nuestro santoral revolucionario latinoamericano de ayer y de hoy; sin la vida de Túpac-Amaru. sin la sangre de Simón Bolívar, José Martí, Sucre, o Higgins, José Gerbarcio Artigas, Augusto Sandino, Farabundo Martí, Líber Seregni, Ernesto Guevara, Salvador Allende, Hidalgo, Juárez. Zapata, Villa, Lázaro Cárdenas. Mariátegui y el comandante de América Fidel Castro, así como de tantos y tantos héroes anónimos

Pero tampoco hubiera sido una realidad, sin la presencia y participación de grandes movimientos de masas y de las gestas heroicas de grupos abnegados, como los que desencadenaron los si tierra y las comunidades eclesiásticas de Brasil, los piqueteros de Argentina y las valientes madres de la plaza de Mayo los cocaleros de Solivia, los sindicalistas del Área, Los jóvenes en el Salvador y Nicaragua, en suma, el pueblo todo verdadero protagonista y gestor de los cambios revolucionarios.

Hoy con alegría revolucionaria constatamos como se desarrollan esfuerzos y cristalizan iniciativas tendientes a buscar la unidad y la integración Latinoamericana como el MERCOSUR, Telesur, Banco del Sur y otros proyectos de ayuda mutua, cooperación y solidaridad.

En países como México en donde el pueblo sufrió un abominable fraude electoral que le impidió ser gobierno y en naciones como Perú, hay movimientos populares que se encuentran en la antesala de la toma del gobierno que en cualquier momento se sumaran a la ola de gobiernos progresistas de América Latirá.

La excepción ciertamente es Colombia en donde un militarista al servicio del imperialismo llamado Álvaro Uribe oprime y masacra a un pueblo, que sin embargo no cesa en su lucha por la liberación y lo mismo combate desde las montañas, que en las ciudades por la vía democrática mediante el polo democrático que en los últimos comicios ha aumentado considerablemente su fuerza político electoral, lo que demuestra las ansias Bolivarianas de cambio del pueblo Colombiano

Conocer y reconocer este panorama Latinoamericano, tan diverso, dinámico, vital esperanzador y fascinante es una necesidad inaplazable.

Intercambiar experiencias, proyectos y visiones que enriquecerán nuestro horizonte, tácticas y estrategias, para avanzar en la lucha por una nueva sociedad más igualitaria, fraterna, solidaria y unir nuestras rebeldías y sueños es hoy en día un requisito indispensable para derrotar a nuestros enemigos históricos.

Avanzar en el proceso de unidad e integración Latinoamericana, es un mandato histórico de nuestros pueblos, que debemos de acatar sin dilación alguna.

Por la razones y consideraciones antes expuestas, teniendo presente que nuestro Norte es el Sur sin negar la importancia del Norte convocamos a la Cumbre Latinoamericana de Movimientos Sociales, Organizaciones Populares y Gobiernos Progresistas en la Lucha Contra el Neoliberalismo, el Imperio y por la Liberación Nacional, que se celebrara enDDD, la Ciudad de Guadalajara, Jalisco los días 14. 15 y 16 de noviembre del año en curso en los sitios que oportunamente se informaran.

Las ponencias podrán presentarse por escrito o verbalmente, en el primero de los casos las mismas no rebasaran las cuatro cuartillas, debiendo remitirse con anterioridad vía internet o en su caso presentadas con una hora de anticipación al inicio del evento y respecto a las intervenciones orales las mismas se sujetaran al tiempo acordado para el conjunto de los delegados.

Los gastos de traslado, hospedaje y alimentación correrán por cuenta de los delegados asistentes al evento.

Solo las comidas serán resueltas por los convocantes y en casos especiales se brindaran hospedaje y alimentación, tratándose de delegados de escasos recursos, siempre y cuando se informe con anticipación su situación.

Informes con:

1.- Lic. José Luis Sánchez González, al Tel. 3314827902.

2.- Guadalupe Ortega Rodríguez, Tel. 3310714917 y vía Internet al correo electrónico cdvjalisco@vahoo.com.mx.

3.- bomberone@hotmail.com

4.- C. Silvia Martínez Puga, vía Internet al correo electrónico Silvia puga533@hotmail.com.

5.- C. Rosalio Contreras Baltazar, vía Internet al correo electrónico chalino78@hotmail.com.

Mesas Temáticas.

1.- Formas de lucha, Vías, política de alianzas y programa para la conquista del gobierno en América Latina,

2.- Cooperación, solidaridad, unidad e integración Latinoamericana.

3.- Movimientos Sociales en resistencia Contra el Neoliberalismo y el Imperio en América Latina.

4.- Los gobiernos Latinoamericanos, su proyecto de nación y el poder popular.



Programa de actividades.


Viernes 14 de noviembre

Acto inaugural 9:00 hrs.

Conferencias magistrales 12:00 a 14:00 hrs.

Horario de comida 14:00 a 16:00 hrs.

Instalación y Funcionamiento de mesas temáticas 16:00 a 19:00 hrs.

Acto - artístico - cultural 20:00 hrs.

en honor a los invitados nacionales y extranjeros.


Sábado 15 de noviembre

Conferencias magistrales 9:00 a 12:00 hrs.

Instalación y Funcionamiento de mesas temáticas 12:00 a 14:00 hrs.

Horario de comida 14:00 a 16:00 hrs.

Funcionamiento de mesas temáticas 16:00 a 19:00 hrs.

Acto y fiesta de bienvenida y solidaridad, 20:00 hrs.

con los pueblos y gobiernos progresistas de América Latina.

Domingo 16 de noviembre

Asamblea plenaria 9:00 a 12:00 hrs.

Horario de comida 14:00 a 16:00 hrs.

Clausura 16:00 a 17:00 hrs.

Manifestación en pro de 17:00 hrs. Fuente Minerva a Plaza de las Sombrillas

la unidad e integración

Latinoamericana



Atentamente.


COORDINADORA ESTATAL DEL MOVIMIENTO URBANO POPULAR (CEMUP), FUERZA SOCIALISTA, MOVIMIENTO PATRIÓTICO Y DEMOCRÁTICO NACIONAL, RED DE MUJERES INSURGENTES, FUNDACIÓN BENITO JUÁREZ, COORDINADORA DE COLONIAS POPULARES "ÓSCAR ARNULFO ROMERO", SINDICATO DE COLEGIO DE BACHILLERES (COBAEJ), BASES DEMOCRÁTICAS DEL PRD TLAQUEPAQUE, CONSEJO LA SALUD, LIMEDDH JALISCO, ALIANZA POPULAR, TIANGUIS CULTURAL A.C., IZQUIERDA DEMOCRÁTICA JUVENIL, JUVENTUD SOCIALISTA, PRD, PT, Y UN GRAN NUMERO DE ORGANIZACIONES DEL "DIALOGO NACIONAL", MOVIMIENTO NACIONAL "AQUÍ ESTAMOS", RED DE IZQUIERDAREVOLUCIONARIA (REDIR), PARTIDO POPULAR SOCIALISTA DE MÉXICO (PPSM), MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL (MLN) Y MOVIMIENTO DE BASES MAGISTERIALES (MBM) REGIÓN CIÉNEGA.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Llamamiento de la Coordinadora Continental Bolivariana


miércoles, 29 de octubre de 2008

Ante la crisis del capitalismo mundial:



EL COMBATE POR LA REVOLUCIÓN CONTINENTAL ES MÁS NECESARIO Y PROMISORIO


Los signos mostrados hasta ahora por la actual crisis financiera internacional no dejan lugar a dudas: el capitalismo está gravemente afectado por la crisis más profunda ocurrida desde la gran depresión de 1929.

Esta crisis apenas inicia su despliegue devastador y hay razones fuertes para pensar que América Latina y el Caribe no escaparán a sus negativos efectos, aunque con propiedad no sea posible vaticinar ahora en magnitudes precisas todas sus consecuencias para los pueblos del mundo.

La reestructuració n neoliberal, la desregulación de la economía, la liberalizació n de los mercados, la financierizació n del sistema capitalista, la privatización de lo público y lo social, los intentos de conquista militar de las áreas ricas en recursos naturales estratégicos, las nuevas guerras imperialistas, la globalización con esa impronta egoísta y destructiva… como respuesta de las elites capitalistas a la crisis estructural de final de siglo XX, si bien disparó de nuevo a su favor ganancias y riquezas en los años siguientes, revirtió progresivamente esa crisis contra el resto de la humanidad, la transformó en una crisis de existencia del planeta y sus habitantes.

En el centro de esa reestructuració n perversa se situó EEUU como única superpotencia militar-mediá tica, provocando la conversión de su otrora poderosa economía productiva en un enorme sistema especulativo- parasitario, en un mega-mercado alimentado por una fiebre consumista sin precedente en la historia de la humanidad, en un sistema especulativo a favor de una minoría opulenta y derrochadora, y en una economía de guerra insostenible a mediano plazo.

En los últimos 30 años convergieron en esa sociedad diversas crisis hasta provocar la grave e insoportable situación actual, desatada por el estallido de una economía de papel, virtual, ficticia, construida para la exuberancia de los banqueros de negocios, especuladores y estafadores.

Las guerras en Irak y Afganistán, por demás, le han costado 900 mil millones de dólares al pueblo estadounidense y una nueva solicitud de otros 600 mil, solo para enriquecer a los magnates del complejo industrial militar y empresas conexas.

EL desplome financiero tenía que venir y llegó ahora con un incontenible poder expansivo a escala mundial. El sistema es único y global y su centro estadounidense esta metido en un gran atolladero: hacia él se devolvió la crisis de existencia planetaria que provocaron las nefastas recetas neoliberales.

Por eso al momento presente el epicentro de la crisis del capitalismo se ubica en el sistema financiero estadounidense, deslizándose también su economía hacia una severa recesión, cuestión que toca directamente a nuestros países latino-caribeñ os, pudiendo ser más grave su impacto sobre aquellas economías basadas en buena medida en “las remesas”, ya que miles de latinoamericanos y caribeños se han visto obligados a migrar y a vender su fuerza de trabajo en los poderosos países del Norte.

A esto habría que agregar que no pocas de nuestras naciones tienen sus reservas colocadas en los bancos que hoy se declaran en quiebra, muchas sufren de una alta dependencia comercial y financiera respecto a EEUU (lo que provocará reducción de sus exportaciones a ese mercado, disminución del flujo de inversión y encarecimiento de sus importaciones) y otras serán afectadas por la caída del turismo procedente del Norte.

Así las cosas, el futuro inmediato pondrá de relieve, con toda su fuerza, la contradicción fundamental entre nuestra América y el imperialismo norteamericano. Para los pueblos se tornará más necesaria y urgente la revolución; para los imperialistas se planteará una recomposición de la dominación, una readecuación de su plan recolonizador, acompañada de ingentes esfuerzos contrarrevolucionar ios. La gran pelea está casada.

Esta nueva y aguda crisis permite mostrarle al conjunto de la población el CAPITALISMO AL DESNUDO, que para intentar salvarse recurrirá a toda suerte de cargas impositivas, a “salvatajes” bancarios onerosos para los contribuyentes, a recargar los Estados con la asunción de las quiebras empresariales… y se apoyará, aún más, en la sobre-explotació n de las trabajadoras y los trabajadores del mundo; no siendo descartable que apele al fomento de nuevos conflictos bélicos en muchas partes del planeta, como vía de contención de los cambios necesarios y mecanismo de manutención de su economía de guerra. La era neoliberal se desploma y la incertidumbre se apodera de las voraces elites capitalistas.

Históricamente crisis como ésta han dejado abiertas posibilidades de avance a las revoluciones sociales; pero también el sistema de dominación ha mostrado hasta la saciedad su capacidad de recomponerse; o lo que es peor, cuando esa confrontación no se han resuelto en el sentido revolucionario, han sobrevenido tremendas contraofensivas reaccionarias. El surgimiento del fascismo en Europa es un ejemplo claro de ello. De ahí la sabiduría y firmeza con que los movimientos revolucionarios deben manejarse en situaciones como las que hoy vivimos.

La guerra ha sido un recurso utilizado por los Estados Unidos para recuperar y/o fortalecer su economía y en las actuales circunstancias cuando conserva en pie su industria militar, poseyendo el mayor aparato bélico del planeta, dirigiendo operaciones de guerra como el llamado Plan Colombia-Iniciativa Andina, movilizando su Cuarta Flota y habiendo poblado de bases militares nuestra región, es de prever que se vuelva más tenaz en sus esfuerzos por controlar lo que sus gobernantes definen como su “patio trasero”; independientemente de cualquiera moderación aparente que resulte de un eventual desplazamiento de los halcones republicanos por la vía electoral.

¡Es un deber de los gobiernos populares de la región no descuidar esta posibilidad¡

¡Es una necesidad de los pueblos prepararse en grande para la lucha¡

No debemos vacilar en mostrar las virtudes de las políticas de Unidad Latinoamericana adelantadas en varias iniciativas, entre las que destaca el ALBA, que se han venido levantando frente a las políticas del capitalismo salvaje; políticas que en buena medida han contribuido a la quiebra del mundo unipolar, al debilitamiento de la hegemonía norteamericana. Mostrar alternativas y señalar el camino de los cambios profundos es hoy un compromiso insoslayable.
Pero además en medio de esta gran crisis del sistema capitalista y de su globalización neoliberal se precisa no solo de las políticas independientes de los gobiernos y estados con voluntad transformadora. Esta grave situación no solo demanda avanzar hacia procesos de integración continental no subordinados a los EEUU y demás imperialismos! ALBA en lugar de TLC¡

Exige sobretodo convertir los procesos de reformas avanzadas, las alternativas post-neoliberales iniciadas, en verdaderas revoluciones populares de orientación socialista.

Exige imperiosamente actuar para crear, desarrollar, construir poderes populares, democracias participativas e integrales. Avanzar hacia la socialización de la economía y del poder a todo lo largo y ancho de nuestra América. ¡Hacer revolución continental!

La Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) –en tránsito de constituirse en Movimiento Continental Bolivariano- hace un claro llamado a los pueblos de nuestra América a concertar políticas para que, en medio de la crisis del capitalismo transnacional, que generalizará el hambre, se arrecien los combates y se profundicen los avances democrático-populare s, levantando unidos una perspectiva revolucionaria a nivel continental. Sí, unidos podremos enfrentar y derrotar un sistema que pone en riesgo la vida misma del planeta y así construir en este lado del mundo la Patria Grande que soñó el Padre Libertador, en cuyo seno florecerá el nuevo socialismo.

En el curso de otro aniversario del inicio de la conquista de América por el imperio español nuestros pueblos siguen siendo sometidos, explotados, saqueados, empobrecidos. Hemos sufrido 516 años de opresión y es hora del gran sacudimiento. Basta ya de crueles conquistas e insoportables colonizaciones y recolonizaciones. Basta de imperialismos europeos e imperialismo yanqui. ¡Basta de recolonizació n capitalista neoliberal¡

Queremos independencia de verdad, queremos justicia, queremos felicidad colectiva, queremos democracia verdadera, queremos vivir en paz y con dignidad.

¡Queremos socialismo,carajo!

¡EN BOLIVAR Y LOS HEROES Y HEROINAS DE NUESTRA AMÉRICA NOS ENCONTRAMOS TODOS/AS¡



Presidencia Colectiva

Consejo Ejecutivo
12 de octubre 2008, nuestra América

martes, 28 de octubre de 2008

Pido disculpas ( El mercado se recrimina)

Frei Betto

Tomado de: www.cubadebate.cu

Estoy gravemente enfermo. Me gustaría manifestar públicamente mis excusas a todos los que confiaron ciegamente en mí. Creyeron en mi presunto poder de multiplicar fortunas. Depositaron en mis manos el fruto de años de trabajo, de economías familiares, el capital de sus emprendimientos.

Pido disculpas a quien mira a sus economías evaporase por las chimeneas virtuales de las bolsas de valores, así como a aquellos que se encuentran asfixiados por la imposibilidad de pagar, los intereses altos, la escasez de crédito, la proximidad de la recesión.






Sé que en las últimas décadas extrapolé mis propios límites. Me convertí en el rey Midas, creé alrededor mío una legión de devotos, como si yo tuviese poderes divinos. Mis apóstoles –los economistas neoliberales– salieron por el mundo a pregonar que la salud financiera de los países estaría tanto mejor cuanto más ellos se arrodillasen a mis pies.

Hice que gobiernos y opinión pública crean que mi éxito sería proporcional a mi libertad. Me desaté de las amarras de la producción y del Estado, de las leyes y de la moralidad. Reduje todos los valores al casino global de las bolsas, transformé el crédito en producto de consumo, convencí a una parte significativa de la humanidad de que yo sería capaz de operar el milagro de hacer brotar dinero del propio dinero, sin el lastre de bienes y servicios.

Abracé la fe de que, frente a las turbulencias, yo sería capaz de auto-regularme, como ocurría con la naturaleza antes de que su equilibrio sea afectado por la acción predatoria de la llamada civilización. Me volví omnipotente, me supuse omnisciente, me impuse al planeta como omnipresente. Me globalicé.

Llegué a no dormir nunca. Si la Bolsa de Tokio callaba







por la noche, allá estaba yo eufórico en la de São Paulo; si la de Nueva York cerraba a la baja, yo me recompensaba con el alza de Londres. Mi pregón en Wall Street hizo de su apertura una liturgia televisada para todo el orbe terrestre. Me transformé en la cornucopia de cuya boca muchos creían que habría siempre de chorrear riqueza fácil, inmediata, abundante.

Pido disculpas por haber engañado a tantos en tan poco tiempo; en especial a los economistas que mucho se esforzaron para intentar inmunizarme de las influencias del Estado. Sé que, ahora, sus teorías se derriten como sus acciones, y el estado de depresión en que viven se compara al de los bancos y de las grandes empresas.






Pido disculpas por inducir multitudes a acoger, como santificadas, las palabras de mi sumo pontífice Alan Greenspan, que ocupó la sede financiera durante diecinueve años. Admito haber incurrido en el pecado mortal de mantener los intereses bajos, inferiores al índice de la inflación, por largo periodo. Así, se estimuló a millones de usamericanos a la búsqueda de realizar el sueño de la casa propia. Obtuvieron créditos, compraron inmuebles y, debido al aumento de la demanda, elevé los precios y presioné la inflación. Para contenerla, el gobierno subió los intereses... y el no pago se multiplicó como una peste, minando la supuesta solidez del sistema bancario.

Sufrí un colapso. Los paradigmas que me sustentaban fueron engullidos por el imprevisible agujero negro de la falta de crédito. La fuente se secó. Con las sandalias de la humildad en los pies, ruego al Estado que me proteja de un deceso vergonzoso. No puedo soportar la idea de que yo, y no una revolución de izquierda, sea el único responsable por la progresiva estatización del sistema financiero. No puedo imaginarme tutelado por los gobiernos, como en los países socialistas. Justo ahora que los bancos centrales, una institución pública, ganaban autonomía en relación a los gobiernos que los crearon y tomaban asiento en la cena de mis cardenales, ¿que es lo que veo? Se desmorona toda la cantaleta de que fuera de mí no hay salvación.






Pido disculpas anticipadas por la quiebra que se desencadenará en este mundo globalizado. ¡Adiós al crédito consignado! Los intereses subirán en la proporción de la inseguridad generalizada. Cerrados los grifos del crédito, el consumidor se armará de cautela y las empresas padecerán la sed de capital; obligadas a reducir la producción, harán lo mismo con el número de trabajadores. Países exportadores, como Brasil, tendrán menos clientes del otro lado de la barra; por lo tanto, traerán menos dinero hacia sus arcas internas y necesitarán repensar sus políticas económicas.

Pido disculpas a los contribuyentes de los países ricos que ven como sus impuestos sirven de boya de salvación de bancos y financieras, fortuna que debería ser invertida en derechos sociales, preservación ambiental y cultura.

Yo, el mercado, pido disculpas por haber cometido tantos pecados y, ahora, transferir a ustedes el peso de la penitencia. Sé que soy cínico, perverso, ganancioso. Sólo me resta suplicar que el Estado tenga piedad de mí.

No oso pedir perdón a Dios, cuyo lugar pretendí ocupar. Supongo que, a esta hora, Él me mira allá desde la cima con aquella misma sonrisa irónica con que presenció la caída de la Torre de Babel. (Traducción ALAI)

- Frei Betto es escritor, autor de “Cartas da Prisão” (Agir), entre otros libros.


La larga marcha de la crisis económica capitalista

Osvaldo Martínez (*)

Director del Centro Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM)


La Habana, 20 oct (PL) Antes de reseñar lo ocurrido hasta aquí es conveniente recordar dos aspectos muy relacionados con la actual crisis financiera mundial.


El primero es el esencial planteo de Carlos Marx acerca del carácter cíclico del sistema capitalista, lo que significa su movimiento periódico a través de fases, de las cuales una es la crisis económica.

Según Marx la crisis económica es tan “normal” en la evolución capitalista como el auge o la recuperación, y ella juega el papel de restaurar los equilibrios perdidos a costa de una destrucción de fuerzas productivas.

La crisis no es una anormalidad, sino una regularidad que en la peculiar naturaleza de ese sistema, equivale a un desagradable, destructor y necesario purgante que después de destruir empresas, causar ruina, provocar desempleo, facilita una nueva etapa de crecimiento económico basado en la reconstrucción de lo destruido.

En su historia el sistema ha sufrido cientos de crisis económicas a partir de 1825 cuando Marx registra la primera de ellas, pero no todas han tenido iguales características.

Unas fueron ligeras desaceleraciones del crecimiento, otras fueron más profundas en cuanto a ruina y desempleo y en otras, a medida que las finanzas fueron desempeñando un papel mayor en la mecánica capitalista, los factores financieros adquirieron mayor importancia.

Si para Marx las crisis eran de superproducción o sobreproducción debido a una acumulación de mercancías producidas que no encontraban comprador porque los ingresos de la mayoría de los compradores (obreros asalariados) se retrasaban respecto a la dinámica productiva empujada por el afán de ganancia.

Ya con el surgimiento del imperialismo y el crecimiento del papel de las finanzas, las crisis capitalistas incorporan un nuevo factor que apenas existía en época de Marx y sólo en pequeño grado en época de Lenin: el peligro de las burbujas financieras capaces de destruir la estructura de las finanzas, lesionar gravemente el crédito y por esa vía llegar a provocar un desplome de la demanda real y desembocar en una crisis de efectos como los anunciados en el análisis pionero de Carlos Marx.

La crisis económica que acompañó a la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue parcialmente el estallido de una burbuja financiera y la crisis de 1929-33 (la más profunda y abarcadora hasta el presente) fue un estallido de ese tipo, que desplomó el crédito.

Esta misma, derrumbó la demanda real y abrió camino a lo que se conoce desde entonces como la Gran Depresión de los años 30, la cual sólo encontró “solución” completa con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, la destrucción de Europa y Japón, y la posterior reconstrucción de posguerra.

Un segundo aspecto a recordar es el significado de una burbuja financiera. Para hacerlo es necesario tener en cuenta la diferencia entre la economía real y la economía especulativa.

La economía real es aquella en la que se crean bienes y servicios que satisfacen necesidades humanas, en la que se invierte trabajo creador de valores de uso y valores de cambio, que aplica tecnologías y las desarrolla, que alimenta el crecimiento económico real.

En tanto, la economía especulativa es la compra venta de títulos de valor en sucesivas compras y ventas de papeles, que van creando cadenas de ganancias especulativas en cada operación y también cadenas de deudas, sin que agreguen valor o valor de uso en términos reales.

Esta tiende a alejarse de la economía real y crear una dinámica propia, a medida que la especulación crece.

No pocos economistas (en especial John Maynard Keynes) han llamado la atención sobre la peligrosidad de las burbujas financieras, las cuales tienden a estallar si la especulación no es controlada dentro de límites.

Ese control debe hacerlo el Estado mediante la regulación del sector financiero y con la política tendiente a favorecer la inversión productiva en economía real por encima de la inversión financiera especulativa, y ésta fue la esencia de la política keynesiana aplicada en Estados Unidos a partir del gobierno de Roosevelt y que se hizo predominante en el mundo aproximadamente hasta 1980.

Con la opción del neoliberalismo como política económica predominante, el sector financiero y la especulación encuentran la fórmula ideal para sus intereses.

La desregulación financiera se impuso y consistió esencialmente en eliminar toda regulación o restricción al libre movimiento del capital (en especial en forma financiera), incluyendo las regulaciones sobre seguridad y transparencia en las operaciones bancarias.

Se inició una etapa en la que las regulaciones de la era keynesiana fueron barridas y se permitió la disminución de las reservas bancarias de garantía, la retirada de ciertos tipos de pasivos de los balances de las entidades financieras ocultando el verdadero estado de ellas.

Igualmente que el funcionamiento de los paraísos fiscales, las abusivas acciones de las agencias calificadoras de riesgo y en consecuencia, la especulación desenfrenada con todo lo susceptible de rendir una ganancia apostando a un precio futuro en la economía de casino que domina el llamado mercado financiero globalizado y cuyo centro es la economía de Estados Unidos.

La especulación con petróleo, alimentos, materias primas, tasa de cambio de monedas y muchas otras cosas se convirtió en la tendencia dominante porque en ella se obtenían ganancias muy elevadas, rápidas y fáciles.

La crítica marxista y no marxista a las burbujas financieras señala dos graves daños que ellos provocan.

Uno de ellos es que tienden a estallar, porque su lógica consiste en que las operaciones especulativas son más rentables cuanto más arriesgadas e inseguras y además crean adicción pues obligan a aumentar la masa de dinero y la cadena de deudas involucradas, hasta que dicha cadena se quiebra en algún punto por deudas no pagadas y la armazón especulativa se desploma con un efecto muy peligroso de arrastre sobre las instituciones financieras y probable contracción del crédito.

El otro efecto dañino de las burbujas especulativas no es tan espectacular como el estallido, pero no es menos perjudicial para el capitalismo, porque consiste en que masas crecientes del capital dejan de invertirse en la economía real donde se crea empleo, tecnologías y valores.

Para desviarse hacia la colocación especulativa en forma líquida, en una actividad parasitaria y así minando el potencial de crecimiento de la inversión de capital.

Ignorando los peligros de la especulación desenfrenada, el neoliberalismo continuó avanzando en la desregulación financiera.

En 1999 fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por William Clinton el Acta para la Modernización de los Servicios Financieros, que fue la derogación de los controles sobre las finanzas y las operaciones bancarias que quedaban todavía vigentes de la época keynesiana y que fueron establecidos al calor de las experiencias de la gran crisis de 1929.

En el año 2001 ocurrió un episodio de estallido de una burbuja financiera en el sector de la informática en Estados Unidos, que puede considerarse el antecedente inmediato de la crisis actual.

En esa ocasión quebraron grandes empresas como Enron, World Com y otras, explotaron escándalos de contabilidad fraudulenta .

En el caso de Enron, algunos miles de pensionados vieron esfumarse sus pensiones al caer desplomados los fondos de pensiones vinculados en Bolsa a la cotización de las empresas en bancarrota.

Fue un claro alerta de peligro, pero el gobierno Bush no adoptó decisión alguna y la burbuja financiera no se controló, sino que simplemente se trasladó hacia el sector inmobiliario, adquirió un tamaño mucho mayor y finalmente comenzó a estallar en agosto de 2007, dando lugar al inicio de la crisis financiera actual.

Lo ocurrido hasta ahora es el estallido de la burbuja financiera en el sector inmobiliario de Estados Unidos, su impacto de derrumbe sobre el mercado financiero de ese país es una línea ascendente de crisis, hasta obligar al gobierno Bush a renegar en los hechos de su dogma neoliberal, nacionalizar entidades financieras y presentar el más costoso plan de salvamento de las entidades en bancarrota que jamás un gobierno haya presentado. Han caído en quiebra los cinco grandes bancos de inversión (en realidad de inversión especulativa) que fueron el brillante símbolo de la floreciente industria de la especulación desbordada: Lehman Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bearns y Stern.

Algunos de ellos como Lehman Brothers tenían 158 años de existencia y habían logrado sobrevivir a la crisis de los años 30.

De ellos quedan apenas con vida recortada Morgan Stanley y Goldman Sachs, actuando ahora como simples bancos comerciales, y sin hacer operaciones de titularización de valores que fueron su gran centro de operaciones especulativas.

Entraron en quiebra las dos enormes agencias inmobiliarias conocidas como Fannie Mae y Freddy Mac que financiaban la mitad de las viviendas norteamericanas y fue necesario que el gobierno las interviniera y refinanciara con 200 mil millones de dólares para evitar su colapso total.

Entró en quiebra la gran entidad aseguradora de hipotecas American International Group (AIG) y fue necesario que el gobierno la interviniera y refinanciara con 85 mil millones de dólares.

Entró en quiebra el gran banco comercial Washington Mutual, uno de los mayores de Estados Unidos.

En Estados Unidos están en quiebra otra veintena de bancos comerciales y un centenar están bajo examen de supervivencia por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos.

En Europa el gobierno inglés se ha visto forzado a nacionalizar dos importantes bancos y en ese país han quebrado cuatro bancos, dos en Dinamarca, dos en el Benelux y cinco en Alemania.

La gravedad de la situación ha hecho que los Bancos Centrales de los principales países desarrollados inyecten dinero en grandes cantidades a la circulación para impedir la parálisis en vista de la tendencia a la contracción del crédito.

La Reserva Federal (Banco Central) de Estados Unidos ha inyectado varios cientos de miles de millones de dólares desde que comenzó la crisis y otros bancos hacen algo similar.

Solamente el día 1 de octubre el Banco Central Europeo inyectó 50 mil millones de dólares, el Banco de Inglaterra 30 mil millones, el Banco Suizo 10 mil millones y el Banco de Japón 5 mil 300 millones.

Por la dimensión de lo ocurrido, es la crisis financiera actual la más severa crisis capitalista desde 1929 y abre una interrogante hacia adelante en cuanto a su duración e intensidad.

Estas pueden ser aun mayores que entonces si se tiene en cuenta que la burbuja es mucho mayor que aquella y es superior el grado de globalización que hoy existe, lo que significa mayor capacidad de difusión de la crisis entre economías mucho más interconectadas por los hilos del mercado financiero globalizado.

En forma muy abreviada, se trata de la típica razón que hace estallar las burbujas financieras: ellas crecen impulsadas por la elevada ganancia en operaciones cada vez más arriesgadas, y por la ausencia de controles, hasta que algún agente no puede pagar y comienza el derrumbe en cascada.

En el sector inmobiliario de Estados Unidos el proceso es muy claro. Allí creció la compra venta de casas y de hipotecas sobre ellas, al calor de las apuestas especulativas sobre el precio futuro de las viviendas y creó una realidad magnífica a corto plazo para los involucrados, aunque temporal y peligrosa.

En esos años el precio de las casas crecía de año en año, de tal modo que era muy fácil pedir una hipoteca, pues el aumento de precio de la casa compensaba rápidamente el costo de la hipoteca.

Fue un mecanismo eficaz para estimular el consumismo de la población norteamericana que en los créditos hipotecarios encontraba el financiamiento para hacer compras crecientes a cuenta de la vivienda, cuyo precio crecía de año en año.

A su vez, las entidades financieras tomaban las hipotecas y las convertían en activos, las titularizaban o convertían en títulos de valor y las vendían y revendían con márgenes de ganancia en operaciones cada vez más lucrativa y riesgosas.

Los vendedores de hipotecas las ofrecían con crecientes facilidades, pues la especulación así lo pedía para aumentar la masa de operaciones y se llegó a los llamados “créditos subprime” o “créditos por debajo de la norma de calidad”, que no son otra cosa que créditos concedidos a prestatarios que en condiciones normales nunca lo hubieran obtenido, pues no podrían demostrar solvencia para respaldarlo.

Bajo el impulso especulativo las entidades financieras hoy en quiebra elaboraron instrumentos debidos a la audacia de la ingeniería financiera que elevaron la ganancia y el riesgo a extremos máximos.

Un ejemplo son los llamados CDO (Collaterized Debt Obligations) que son papeles o títulos de valor que le ofrecen a su comprador el derecho a un rendimiento financiero derivado de un título o paquete cuya composición es opaca, o sea, que no se conocen sus ingredientes internos.

Se trata de títulos que proceden de una titularización anterior y aun de otras anteriores, esto es, títulos basados en títulos anteriores, en los cuales los componentes sucesivos que entran en el compuesto han quedado oscurecidos.

Esto significa que se han difundido por el mercado financiero globalizado una cantidad no precisada de títulos “podridos” o portadores de créditos subprime incobrables, en forma encubierta, bajo las astucias de la ingeniería financiera y la falsa respetabilidad de las entidades que están ahora en quiebra.

Esto hace del mercado financiero globalizado -que se extienda por todo el planeta- una especie de campo minado en el que explotan por doquier estos valores “podridos” que la especulación y el neoliberalismo difundieron y que no se sabe exactamente dónde y en manos de quién se encuentran.

Las primeras expresiones de crisis comenzaron en agosto de 2007 y en casi 14 meses transcurridos desde entonces, ella se ha ido agravando hasta llegar a la desesperada solicitud de salvamento hecha por el gobierno de Estados Unidos al Congreso, después de fracasar las sucesivas inyecciones de liquidez aplicadas durante un año.

La profundidad de una crisis económica generada a partir de la explosión de una burbuja financiera depende de su extensión a la economía real. Si la burbuja sólo provoca pérdidas en entidades financieras, y descensos momentáneos en la Bolsa, la crisis resulta contenida y no trasciende en gran escala a la economía real, el problema no es tan grave.

El resultado es la pérdida financiera que puede ser cuantiosa e incluso alcanzar millones de millones de dólares, pero si no toca con fuerza a la economía real, no pasa de ser una simple crisis financiera, como lo que ocurrió en el sector de la informática en Estados Unidos en el año 2001.

Esto no significa que exista un muro divisorio absoluto entre economía real y financiera, pues en la práctica los grandes conglomerados transnacionales tienen ambas actividades dentro de su estructura y en líneas generales, la afectación en una de ellas repercute en la otra, pero lo que marca la diferencia entre una crisis financiera y una crisis de mayor calibre, es el grado en que ella impacta a la economía real (al empleo, al consumo, la producción industrial, etc.) y la correa de transmisión entre uno y otro ámbito de actividad es el crédito.

La desaparición o el súbito encarecimiento del crédito, que es como el aceite que permite la marcha de la economía moderna, es el factor determinante en la conversión de una crisis financiera en una crisis económica generalizada de gran profundidad.

Hasta el momento se ha registrado ya cierto impacto en la economía real de Estados Unidos, aunque se trata sólo de los primeros síntomas. En el mes de septiembre se perdieron en Estados Unidos 159 mil puestos de trabajo (la cifra mayor mensual en los últimos cinco años) y el desempleo alcanzó el 6,1 por ciento.

Es significativo que de los empleos perdidos menos del 10 por ciento, lo fueron en el sector financiero y la mayor parte lo fueron en actividades de la economía real como la industria automovilística (sus ventas cayeron un 32 por ciento en septiembre), la industria informática y la industria textil.

El 57 por ciento de los norteamericanos que poseen cuentas en bancos, teme por sus depósitos, a pesar del seguro que los cubre, el que fue elevado hasta depósitos de 250 mil dólares por el Plan de Rescate, aprobado por el Congreso y que trata de frenar el movimiento de pánico hacia una retirada de depósitos que ya se iniciaba.



El Plan rescate del gobierno de Bush.


El Plan de Rescate del gobierno de Bush ha sido aprobado para tratar de contener la crisis y evitar su amplificación, por lo que el primer elemento a analizar sería la posibilidad de que el Plan funcione.

A dicho Plan de Rescate se le pueden señalar varias deficiencias.

-su cuantía de 850 mil millones de dólares no asegura que sea suficiente para remediar la magnitud de los créditos “chatarra”.

Algunos medios consideran que serían necesarios 5 millones de millones de dólares y la realidad es que por la sofisticación e intensidad de los papeles que empapelaron la economía norteamericana, nadie sabe la verdadera magnitud de los préstamos incobrables.

Es de observar que la reacción de la Bolsa inmediatamente después de la aprobación del rescate fue a la baja y cerró esa semana como la peor registrada en siete años, en lo que parece ser la expresión de la desconfianza en la efectividad del rescate.

Algunas fuentes informan que 2/3 de los créditos hipotecarios otorgados son incobrables.

-El rescate no aborda las causas que llevaron a la crisis, esto es, la desregulación financiera. En esas condiciones, salvar a las entidades quebradas equivale a refinanciarlas, para que sigan haciendo lo único que saben hacer: especular.

Esto se refuerza por la lógica de la explicación oficial dada por Bush y Paulson el Secretario del Tesoro, según la cual la crisis es de “confianza” y bastaría reflotar las entidades quebradas para que todo funcione bien de nuevo.

-Echaría más leña al fuego de los desequilibrios básicos de la economía de Estados Unidos.

Con una deuda pública de 9,6 millones de millones de dólares, un déficit presupuestal de 450 mil millones antes del Plan de Rescate y un déficit comercial mayor de 600 mil millones, la puesta en circulación de 850 mil millones más no haría otra cosa que hundir más al dólar.


Esta crisis puede ser mucho más intensa que la de 1929.

Aunque algunos analistas hablan de que China pudiera compensar la caída de Estados Unidos y asumir el papel de locomotora, esto no parece posible, debido a que Estados Unidos representa el 20 por cinto del PIB mundial y en dólares se hace el 70 por ciento del comercio mundial.

Están en esta moneda el 65 por ciento de las reservas monetarias, pero más que eso, es el primer comprador mundial aventajando largamente a cualquier otro país y su mercado financiero (Wall Street) maneja más dinero que todas las Bolsas europeas juntas.

La crisis actual tiene una diferencia con el crac de la Bolsa de 1987 y el estallido de la burbuja informática en 2001, y es que ahora los activos en juego no son sólo instrumentos financieros (papeles), sino viviendas donde viven personas. En aquellos episodios de crisis no hubo colapsos bancarios y ahora el colapso es ya profundo.

Otro ingrediente de la crisis actual con gran potencial de crear malestar social, es la ruina de los fondos de pensiones convertidos por el neoliberalismo en instrumentos especulativos con administración privada.

Noticias recientes informan que los maestros del estado norteamericano de Ohio han visto evaporarse sus pensiones porque el fondo de pensiones fue invertido en entidades quebradas como Fannie Mae, Freddy Mac, AIG y Lehman Brothers.

En Suiza las cajas de pensionados reportan pérdidas por 30 mil millones de francos suizos.

En México los fondos de pensiones perdieron más de 6 mil millones de dólares y en Chile -el padre de la privatización de la Seguridad Social- se han perdido 20 mil millones de dólares.

Esta crisis plantea un desafío teórico y práctico para los marxistas, para los que defienden el socialismo y en general, los que luchan por un mundo mejor.

En ella se presentan elementos que responden al análisis marxista clásico de las crisis capitalistas; otros que entraron apenas en pequeño grado en ese análisis clásico por corresponder al capitalismo posterior a Marx y Lenin, y otros que no aparecen allí por ser fenómenos recientes.

En efecto, en esta crisis tenemos la clásica sobreproducción o superproducción marxista de mercancías que no encuentran demanda solvente (viviendas en estados Unidos y posibles capacidades industriales en China, Japón, Corea del Sur, India diseñadas para exportar hacia Estados Unidos y Europa), tenemos el estallido de una burbuja financiera en complejas condiciones de neoliberalismo y globalización que el marxismo clásico apenas alcanzó a ver en sus estadios muy iniciales, y fenómenos absolutamente nuevos como la subproducción derivada del agotamiento de recursos no renovables como el petróleo, el agua, las tierras fértiles.

Es una crisis que combina la vieja necesidad de sustitución del capitalismo por su tendencia a generar crisis económicas destructoras de fuerzas productivas, con la necesidad de supervivencia de la especie humana, en el planeta sometido a la depredación no sólo económica y social capitalista, sino a la depredación de las condiciones de vida humanas.

Los resultados socio políticos de una gran crisis económica capitalista no están predeterminados. Dependen de las fuerzas políticas actuantes y su maestría para aprovechar la coyuntura favorable derivada de la ruina, el desempleo, la pobreza, el descrédito del discurso capitalista, que una crisis implica.

De una gran crisis económica y una guerra mundial surgió la primera revolución socialista y de una gran crisis económica surgió el fascismo alemán.

Por el momento, el estado subjetivo reinante en Estados Unidos se refleja en la siguiente cita del Premio Nóbel de Economía 2001, el norteamericano Joseph Stiglitz, ex asesor económico de Clinton y ex Vicepresidente del Banco Mundial: “Tendremos que rezar entonces para que un acuerdo (se refiere al Plan de Rescate) armado con la mezcla tóxica de intereses especiales, una economía equivocada e ideologías de derecha que generaron esta crisis, pueda dar como resultado de algún modo un plan de rescate que funcione o cuyo fracaso no provoque demasiado daño”.


(*) El autor es Director del Centro Investigaciones de

la Economía Mundial (CIEM) om/rcg/rgc PL-28